En Chile, el gobierno de Sebastián Piñera ha salido a reprimir este año a estudiantes y docentes que reclaman por una educación más equitativa. En Gran Bretaña, el gobierno conservador de David Cameron también ha recurrido a la represión para contener la protesta masiva de los estudiantes británicos, que rechazan el aumento en el precio de la matrícula 2012 de 3.300 libras a 9.000 libras (alrededor de $24.000 a $60.000). En la Argentina, en cambio, muchos jóvenes que parecen haberse reconciliado con la política, después de lo que algunos han definido como "los años 90 vacíos del neoliberalismo", vuelven, pero sin protestar. O si reclaman, no lo hacen como la fuerza de choque que se manifiesta en Chile o en Gran Bretaña. ¿Es cierto este romance juvenil con la política? ¿ O es una pincelada de realidad que se pinta con trazo más grueso?

La semana pasada, poco después de las elecciones para autoridades de Centros de Estudiantes en las facultades de Filosofía y Letras y Bioquímica de la UNT, LA GACETA invitó a un grupo de referentes de agrupaciones universitarias que tienen representación partidaria: por la agrupación peronista Nueva Línea (cercana a Domingo Amaya), que acaba de retener el centro de "Filo", Beatriz Robles; por el Partido Obrero, Anahí Rodríguez; por el Frente Amplio Progresista (FAP, Libres del Sur más "binnerismo"), Facundo Arias; por Franja Morada (y radicalismo), la consejera superior y militante en la carrera de Bioquímica Virginia Ledesma. También se invitó a un referente de "la Cámpora", que no aceptó sumarse a este debate. Para garantizar una pluralidad de voces (tanto en el peronismo como en la UCR conviven distintas expresiones), esta periodista también habló con otros dirigentes de Franja Morada (Ezequiel Erimbaue y Martín Rivas); y con dirigentes y militantes secundarios que sí exhiben su romance a flor de piel con "la política".

A lo largo del encuentro con Arias, Rodríguez, Robles y Ledesma, que duró un par de horas, hubo más acuerdos que discrepancias en las demandas: 1) boleto estudiantil para todos los niveles educativos; 2) transparencia en la rendición de cuentas por el uso de fotocopiadoras, bares y demás servicios autogestionados o concesionados (la representante del PO señaló que ni Artes ni Filosofía están cumpliendo con ese mandato); c 3) la necesidad de renovar autoridades de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT), cuya conducción está acéfala desde hace tres años; 4) un comedor estudiantil y una residencia universitaria, como las que exhiben ya varias universidades nacionales argentinas y ni qué decir las brasileñas; 5) más presupuesto para la Universidad y la discusión de una nueva ley Universitaria; 6) la necesidad de buscar una figura jurídica para los centros de estudiantes que, al decir de Arias, garantice una estructura de derechos y obligaciones. También hubo acuerdo en que, con matices, el estudiante universitario les pide a sus dirigentes respuestas "tangibles": cambios en planes de estudios; mejoras en infraestructura edilicia; cuadernillos en los que se incluyen fotocopias de las materias de todo el cursado (la palabra biblioteca no se pronunció ni una sola vez); más puntos docentes para determinadas carreras, en especial para las más nuevas. Como señaló Virginia Ledesma, la mayoría de los estudiantes pide respuestas a cuestiones académicas. Hasta aquí, no parece haber diferencias entre el estudiante de los "vacíos 90" y el actual. Beatriz Robles lo pone en estos términos: "en la Universidad hay mucho individualismo". "Por ahí, ni se puede movilizar, porque sienten que en forma personal, están bien", apunta.

Internas

¿Y el renacer de la política? ¿dónde aparece? Anahí Rodríguez asegura que la Argentina no escapará a la crisis mundial que ha provocado ajustes en todos los sectores. Arias agrega que la universidad argentina está inmersa en un proceso de mercantilización que se observa fundamentalmente en los posgrados; y que se necesitan "nuevos consensos para garantizar un acceso igualitario a la Universidad, en la que las tasas de deserción son elevadísimas".

Cuando se les pregunta si los "aparatos" de la política partidaria acompañan a la política univeristaria en sus éxitos y en sus fracasos, hay opiniones divididas. "Nosotros vemos que en la estructura universitaria hay un reflejo del bipartidismo. Hay dos vertientes que mantienen el poder", afirma Federico. Y Anahí asegura que con el aporte de los aparatos se consolidó Franja Morada en la Universidad. Cuando habla Virginia Ledesma, todos se acomodan en el sillón, como esperando la función. Es que la consejera Superior pertenece al sector de FM "no cerisolista". "La Franja Morada - opina- está desmembrada, con dos agrupaciones (en Piscología y en Bioquímica, que la semana pasada retuvo el Centro tras 28 años consecutivos) que no han claudicado ante el oficialismo universitario. Así como los radicales criticamos el kirchnerismo, hemos apoyado a Ricardo Alfonsín a nivel nacional, pero no a Luis Sacca a nivel provincial", sostiene la radical díscola. Ledesma no oculta su relación de amistad con José Hugo Saab, a quien ¿todavía responde? la Franja de Bioquímica. "José Hugo se fue del partido. Nosotros decidimos quedarnos, y dar la pelea adentro del radicalismo", afirma.

Cuando llega la hora de indagar en la relación entre el peronismo y la Universidad, se le cuenta a Beatriz que, apenas conocido el resultado en Filosofía y Letras, desde el alperovichismo tuitearon adjudicándose el triunfo. Pero la dirigente afirma que para esta elección la agrupación Nueva Línea no ha recibido apoyo económico "de ningún aparato".